Los amores no convencionales que toda alma sensible debe tener y valorar, retratados aquí
Lentamente el agua del río
se marcha dejándome acá,
en este lió de tratar de pensar
mientras veo como se va.
Como mi vida se va de a poco
para llegar a un mar mas allá,
donde serán poco estas palabras
si es que no lo son ya.
Como se mueven las fronteras de a poco
el agua se escapa de la selva,
dejando a un loco hablando solo,
esperando iluso que el río vuelva.
Avanzará hasta algún fin
aunque los árboles lo llamen a gritos,
aunque el jazmín se vuelva aire,
o lo esperen caminos mas malditos.
Lo retendrán pero no lo detendrán,
es lento y constante el gigante,
muchos se frustrarán al no poder pararlo,
aprenderán forzosamente cuanto es grande.
No lo molestaré mas,
a pesar del hipnótico masaje visual,
dejaré atrás su intrínseco serpenteo,
dejándome arrastrar por lo habitual.
(Escrito en el hito de la Triple Frontera Argentina-Brasil-Paraguay)
Cambiar, cambiar, cambiar
hasta que el cartón valga lo que el oro,
hasta que los policías usen guardapolvo,
hasta que demos vuelta el viento,
hasta que el mar halle nubes, y al barrer hagamos polvo.
El cambio es la única utopía que permanece,
¡que la mentira sea mas verdadera!
¡que no sea tan salada la sal!
¡que mas palabras rimen con esperanza!
que el nacimiento no sea el principio ni la muerte el final.
Cambiando, cambiando, cambiando,
cambiando de esquemas, de visiones,
cambiando hasta cambiar lo que cambiaremos,
cambiando hasta agotar todos los caminos,
cambiando hasta agotar todas las opciones.
Refutar, refutar, refutar
refutar hasta dudar de nuestras certezas y verdades,
hasta que la selva devore ciudades,
refutar hasta que nuestros muertos sean inmortales,
hasta que nos asombremos sin ninguna sorpresa.
El que nunca refuta nada no conoce la belleza y el poder de refutar,
¿por que son tan redondos los círculos?
¿por que no es mas estrellados el cielo?
¿por que sin dinero no hay vínculos?
Refutando, refutando, refutando,
refutando textos de palabras de ideologías,
refutando libros de ciencias de arbitrariedad,
refutando cuestiones sobre muchas cuestiones,
refutando, para acercarnos solo así a la libertad.
Cuestionar, cuestionar, cuestionar,
hasta cambiar los tiempos musicales,
hasta que nuestras certezas queden endebles,
hasta que solo aseguremos la duda,
cuestionar hasta que el cambio quede estable.
Pobre aquel que no quiere cuestionar
cosas mínimas o tan grandes que cuesta cuestionar,
¿cual es la cuestión de la vida?
¿cual es el horario de la suerte?
¿cual es la mejor y la más digna salida?
Cuestionando, cuestionando, cuestionando,
cuestionando escenas, vivencias, situaciones,
cuestionando escenarios con recetas para actuar,
cuestionando las duraciones del miedo y de la angustia,
cuestionando hasta nuestra mismísima forma de pensar
recitado en el primer encuentro de publicaciones independientes - noviembre de 2007 microcine UNSL (san luis)
Cielo, cielo, cielo,
eterno como cualquier sentimiento,
inmenso ante el señor del auto inmenso,
inmenso ante los que no tienen techo,
el mismo para el más rico
y para los más pobres.
Azul, azul, azul,
con la amplitud de las cosas sin nombre,
eterno ante el tiempo y su andar eterno,
eterno ante la belleza fugaz de una flor,
el mismo ante la piedra eterna
y la vida pasajera.
Limpio, limpio, limpio,
con la pureza del deseo de un infante,
total como el amor de por vida,
total como el odio denso y pasajero,
el mismo para el ser mas translucido
el mismo para el alma más oscura.
Igual de azul.
Igual de limpio.
Igual de cielo.
30/10/2008
Rutina, rutina, languidez,
los días, los meses
monotonía, monocromía,
individual, individual, estupidez.
Las mismas formas de ayer,
me aplastan hoy, lo harán mañana,
es un Apocalipsis sigiloso,
es revanchismo vestido de deber.
Sin salida, sin salida, oscuridad,
mi cama, mi mundo
sin compañía, sin alegría,
encerrado, encerrado, en libertad
Las mismas caras de hoy,
veré mañana, vi ayer,
entre estos pasadizos temblorosos,
donde vale lo que tengo y no lo que soy.
Bajaban
de su dorado nido
hecho de oro y algodón,
a este mundo ya perdido
que no se salvará solo con mi corazón.
Para la lluvia una gran imitación,
volaban sobre mi cantando.
Para mi alma una distracción,
tal vez la realidad no estaba pasando.
Cuando el sol se fue lo siguieron
robando algo de mi alegría.
Los hechos en promesas murieron,
de volver otro año y otro día.
Y yo por sus dominios caminando
enredado en cuerdas de guitarra,
por ahí encantado y esperando,
oyendo al cantor y a la cigarra.
Como siempre trajo la noche
miles de silencios y recuerdos,
y me subió Morfeo a su coche,
y escapé del mundo de los cuerdos.
Sentí el llamado del sol y del río,
que honraban cantando su propio andar.
Llamaban las sierras y me espantaba el gentío,
el viento me empujaba a caminar.
Llené mis oídos y mis ojos
de la mas pura belleza natural.
Olvidando todos los antojos
de este mundo superfluo y trivial.
Los cerros y el sol suspiran,
y yo les prometo volver,
a su calma que inspira,
a sus golondrinas y su anochecer.
(Inspirado en Merlo, San Luis)
Donde
las palabras lloran
y no saben que decir,
y murmuran los quejidos
que les enseñó el vivir.
Ahí me encuentro.
Nos encontramos los perdidos,
los que nunca aprendimos a huir,
los que ya estamos abatidos.
Donde las palabras lloran
y no se las comprende,
y se muere la sonrisa,
porque todo calvario se emprende.
Ahí me encuentro.
Aquí es normal la mala noticia,
aquí lo triste se sobreentiende,
aquí es de fuego la brisa.
Donde las palabras lloran,
y las fotos se deforman,
y la vida se derrumba habitualmente
porque solo las sombras se le asoman
Ahí me encuentro.
Y volveré periódicamente,
cuando mis sueños se desplomen,
y me vuelva marioneta de mi mente.
(Inspirado en el Hospital de Pediatría J. H. Notti, Mendoza, Argentina)
La
línea del anochecer pasaba sobre mi,
a drede me alejé de la expedición,
me senté en tu margen, me perdí en ti.
Deje inundarme de tu suave canción.
Fui la piedra quieta e inmutable
ante la constante caricia de tu río,
fui el viento libre e incansable
colocando las piezas del anochecer frío.
El silencio era tal que ensordecía,
escuchaba mi propio corazón,
y el canto del arroyo seguía
desgastando y desgastando mi razón.
Sabia tierra que me regalaste
mucha mas vida que la mía,
y a cambio solo me obligaste
a cargar con la pesada lejanía.
Tratan mis versos de robar
un poco de tu belleza,
mas solo lograré alcanzar
acallar un poco a mi tristeza.
Trata también un grafito
y un artista de pintarte,
pero no podemos plasmar
las formas que tienes de mostrarte.
Sigue el arroyo cantando
porque nadie lo va a detener
aunque nos estén matando
esta imagen no va a desaparecer.
(Escrito al margen del Arroyo Los Molles, San Luis, Argentina)
Ahora nos resulta extraño
que un pibe golpee a otro,
no es una imagen muy distinta
a la de los golpes diarios a nuestra dignidad,
a la del noticiero rutinario
o quizás escucho
en la radio violencia
burdamente disfrazada de canción.
Quizás el hambre nubla su vista
Quizás el frío congela sus ideas
o tal vez ni piensa, porque esta apurado
y corre para llegar al mismo lugar.
Y nos sorprenden los muertos en
nuestro trafico.
andamos con el mismo razonamiento
que el niño que corre con el miedo
de haber lastimado a alguien
quizás son fugaces las sobremesas,
quizás la noche no nos duerme,
y nuestras voces paranoicas solo
saben esta falsa y rápida solución.
Quizás el casco opaca vanidades,
quizás siempre, pero siempre lleguemos tarde
tal vez creamos que la muerte es para todos menos para uno.
Que ingenuidad!
La
noche se adueña de abril,
la tarde fue para olvidar
y sin embargo me encierro en ella,
y sin embargo no la dejo de pensar.
El día es pútrido y gris,
casi tanto como mi soledad,
casi tanto como mi amarga calma
que me sumerge mas en mi propia crueldad.
Solo hay un nudo dentro mío,
solo tengo un corazón que no reacciona,
y hay frío en mi cuerpo y en mi alma
que se entumece y se lesiona.
Y la lluvia y su macabra sinfonía,
anuncia que otra vez es otoño,
y que es gris mi alrededor,
y que debo pelear contra mis demonios.
Solo veo tristeza y niebla,
no tengo ganas ni de llorar,
no tengo a quien acudir,
quizás no tenga por donde escapar.
Se que será una noche larga,
se que mañana no será muy distinto,
luchando contra mi perderé,
no podré escapar de mi recinto.
Y mi pecho sigue latiendo.
Y la lluvia sigue cayendo.
Y mi pecho aún sigue latiendo.
Y la lluvia aún sigue cayendo.
Ha de
ser cosa de dios,
si es que hay un dios tan talentoso,
un artista tan cuidadoso,
un capricho tan atroz,
un derroche de color y forma
que trasciende cualquier vista, cualquier norma.
Mirando a la montaña
que vigila mi transitar,
que me mira mirar,
a mi y a otros de mi calaña
que la disfrutaron tanto tiempo,
y que ya sintieron lo que hoy siento.
Ha de ser cosa de dios,
o de varios dioses o años,
que presenciaron batallas y engaños,
y por siglos gritaron sin voz,
aguardando hasta el presente
tratando de ser independientes.
Mirando a la montaña
que me distrae del azul infinito,
que supera todo lo que explico
y deja al descubierto sus entrañas,
casi desinteresadamente
me secuestra aunque huir intente.
No creo que haya idioma en el cielo,
quizás es que no me importa,
quizás el amor sea mas doloroso,
no creo que ahora eso importe.
(Escrito en la Quebrada de Humahuaca)
Me
despido lentamente
de esta invasión de mi mente
al tenebroso terreno de mi cuerpo,
que sumido en un acto riesgoso,
se liberó y soñó despierto.
Quizás te suene gastado
reconocer que estuve arrodillado
ante el sabor de tu húmeda brisa,
con mis ojos llenos de belleza y sol,
rozando los limites de mi propia desgracia.
No puedo esperar
que una ola se olvide de llegar
hasta mi alienada figura distante,
que en la perfección paralizada
se trataba de eterno un instante.
Los hijos del viento
representan firmemente lo que siento,
mi alegría se siente interminable,
si pudiera elegir como sentir así sentiría,
y podría afianzar los cimientos de mi inestable ser.
Los hijos del viento
se quedarán con algo que siento,
una parte de mi que se quedará con ellos,
conservando lo que la belleza les imparte,
lo que les permite mostrarse bellos.
Dejar parte de mi,
siempre mis partidas fueron así,
ojalá tenga vuelta este tiempo,
y aún lo que estuvo esté y estén
lo hijos del viento.
(Escrito en Puerto Madryn, Chubut, Argentina)
Son un
recordatorio
de la belleza de la tierra,
de la crueldad de las guerras,
el purgatorio de mi libertad,
la muestra de que en verdad la vida cierra.
Y es que recuerdo
si el cielo da una función,
si la lluvia se fusiona a mi corazón,
para ver como ingenuo el se ilusiona,
y la lluvia riega la inocente ilusión.
Cuando el cielo estalla
y a todos los silencios mata,
y el bosque retumba como una lata,
ofreciéndome a donde vaya mi propia tumba,
inmortalizada en tronidos escarlata.
Son brillantes los momentos
cuando el aire oscuro se quema,
dando luz al mas profundo problema,
mostrando que me miento y me confundo
pierdo tiempo tratando de explicar este tema.
Y mis sueños despiertan
en la armonía del golpe de los truenos,
en gotas que explotan por inflar mi pecho,
en ideas que disertan y embarran mis botas,
haciendo zigzagueante a mi camino mas derecho.
Ya se irán estas nubes
buscando otro suelo sediento,
buscando otras personas que la quieran ver,
llevando escarmiento al que no este observando
la magia de las tormentas lentamente perecer.
Extraño
las palabras que no dije,
que se perdieron al no salir de aquí,
que el viento no pudo llevarse
para perderlas por ahí.
Extraño los besos que no te di,
que se perdieron como vida de muerto,
que ya no podrán vivir
para poder perderse en tu cuerpo.
Y aún tengo mis dolores,
sigo hablando con el alma,
aun amo a mis amores
sin escapar de mi calma.
Aun tengo mis defectos,
sigo complicándome la vida,
aun estas heridas causan efecto
sin escapar a nuevas caídas.
Pero extraño el grito y las banderas,
que se perdieron en la opresión.
Que su ideal de justicia
no puede perderse de mi corazón.
Que me permitieron estar acá,
perdiendo su chance de estar,
para que yo diga lo que pienso
y pueda perderme en lo que quiero soñar.
Aun no perdí mi ser,
quiero perder este pecho dolido,
quiero perder mi pasado y mi deber,
pero aun no pierdo a mis amigos.
Quizás
el silencio sea
la mas perfecta de las palabras,
escucharlo sea una odisea
como escucharte cuando callas,
quizás dulce música sea.
No necesita poseer letras
para mostrar su significado,
no tiene adelante ni atrás,
no depende del sonido implicado,
no importa el orden y sus tretas.
Ni el río y su canto majestuoso,
ni el viento que choca contra el cemento,
ni un ave en su ritmo presuroso,
podrán decir un sentimiento
con un suave silencio sinuoso.
Ni siquiera el trovador mas bueno,
ni la gran sinfonía de la tormenta,
ni el seco golpe del trueno,
ni el gozo que tu risa presenta,
redondearán un todo tan bueno.
Quizás escucharlo sea un placer
que solo pueda darme la soledad,
que tan gentilmente me obligue a perder
por un instante mi pequeña libertad,
quizás escucharle sea un placer.
Cuando mis ojos se cierran
abriendo su mirada a otros mundos,
tan pequeños que solo admiten tu recuerdo,
tan profundos que invaden a mi encierro,
liberando a mi albedrío y su cruzada.
Cuando mi alma comienza a flotar
paseando por los mas diversos limbos,
me olvido de las palabras que tengo que decir,
expongo mis entrañas al riesgo de sentir,
para poder despertar con nuevos versos.
Y el mar engullirá al sol
dando vida a las sombras dueñas del oscuro,
cerrando mis ojos y volcándome al aire,
liberando a las estrellas y su baile,
repitiendo eso que olvide detrás.
El día me robará este estado
acercándome al triunfo definitivo,
en una batalla y en toda la guerra,
que sostengo inútilmente con la tierra,
a la que retornaré sosegándome.
Cuando mis ojos se cierran
abriendo su mirada a otros mundos,
que reemplazarán a este mi hogar,
viviendo en el sueño de siempre soñar,
mirando los ocasos que vienen llegando.
(Parte de "Poemas Juveniles Neuróticos y Vivos", 28 de Marzo de 2006,
La Gitana Bar, San Luis, Argentina)
Y otra
vez me quede afuera,
otra vez perdí la manera
de quedarme adentro.
Otra vez me traban las
trabas que destrabar intento.
Y el humo de los escapes,
y el frío de mis oídos,
y la mirada de los perros,
y el viento y otros sonidos.
Y otra vez me quedé afuera,
otra vez no entraré aunque quiera.
Si no hay problema me lo invento,
pierdo lo que quiero y lo que no
no, aunque lo intento
Y tu mirada curiosa,
y yo sigo esperando,
y el chasquido del metal,
y la noche se va acomodando,
la noche se quiere quedar,
pero se que va a ceder,
cuando entre el esperado amanecer.
Y otra vez me quede afuera
y ya no se si quiero entrar.
Las tripas no entienden
de fútbol codificado.
La inmediatez del hambre,
la orfandad del amor,
impiden pensar mas allá de la cena.
Los pies fríos no saben explicar
la globalización,
los sueños que mueren precoces
ayudan o odiar.
Raspar la olla oprime el pecho,
y niega toda planificación
todo lujo
toda absolución
Quizás
el silencio sea
la mas perfecta de las palabras,
escucharlo sea una odisea
como escucharte cuando callas,
quizás dulce música sea.
No necesita poseer letras
para mostrar su significado,
no tiene adelante ni atrás,
no depende del sonido implicado,
no importa el orden y sus tretas.
Ni el río y su canto majestuoso,
ni el viento que choca contra el cemento,
ni un ave en su ritmo presuroso,
podrán decir un sentimiento
con un suave silencio sinuoso.
Ni siquiera el trovador mas bueno,
ni la gran sinfonía de la tormenta,
ni el seco golpe del trueno,
ni el gozo que tu risa presenta,
redondearán un todo tan bueno.
Quizás escucharlo sea un placer
que solo pueda darme la soledad,
que tan gentilmente me obligue a perder
por un instante mi pequeña libertad,
quizás escucharle sea un placer.
Te sorprenderá que te hable,
a mi también me sorprende esta situación,
no pretendo rendirme aún.
No te creo la salida mas viable,
y te repito que esto no es una rendición.
Solo una tregua te propongo,
que me dejes vivir mi vida,
que no me persigas así como sueles hacerlo.
Luego será tuya el alma que ahora dispongo,
y te la entregaré en mi ultima partida.
Siempre estuviste y estarás a mi lado,
esperando un descuido en mi andar.
Yo nunca me atreví a pedirte nada,
si se que siempre te tendré caminando en mi costado,
y al final siempre vas a ganar.
Te tengo un profundo respeto,
pero de a poco estoy perdiendo el temor.
Ya acepto la única sentencia de mi destino,
el mismo que yace incompleto
y ansía completarse de alegría y dolor.
Por lo anterior te pido un receso,
si sabes bien que jamás podré escaparme,
de mi trágico y predecible final,
de que me envuelva tu humo espeso.
Siempre llegarás a alcanzarme.
Pero no me importa si no accedes,
deberé seguir huyendo como lo hice hasta hoy,
huyendo de tu curva y ensangrentada guadaña,
y en vano construir altas paredes
que sostendrán por un tiempo aquello que soy.
¡A soñar sin dormir!
¡a dormir sin sueño!
a decantar la ya absurda soledad,
a quedarme sin ideas para pensar.
A pincharme con los vértices
de esta monótona sociedad,
a romper otra vez mi corazón
que ya no camina pero aun tiene varices.
A buscar en mi algo de piedad,
a saber labrar versos nuevamente,
a mirar con el alma,
a que mi espíritu vuelva a la complicidad.
A escaparme de esta noche estéril
sin un dejo mínimo de ternura,
a ponerle al fin fecha de caducidad
as este interminable y gris abril.
Quenching es el nombre que se le da a un termino usado paradescribir la disminución de la intensidad de la señal de un ensayo biológico con sondas marcadas radiactivamente. Burdamente se lo traduce como apagamiento.
En un mundo de crédito,
los sueños se petrifican,
lentamente se van las pretensiones,
lentamente se va el aire puro,
y el electrodoméstico se santifica,
se va la esencia
la reemplaza un fantoche de ilusiones.
En un alma suburbana
el sueño muta a platónico,
lentamente se aleja de la practica
se desarticula o decolora,
se idealiza y se vuelve daltónico,
se va el arte,
se deforma el sentimiento, la realidad se modifica.
Se apaga la llama eterna,
se apaga la llama,
se apagan los fuegos individuales,
se apagan los fuegos.
Parte de la exposición de artistas puntanos en la feria del libro de la provincia de san luis. Julio de 2008
La semilla espera pacientemente
bajo la tierra la llegada del calor.
El invierno se agotó y se volvió
primavera.
Despertaron las ilusiones
que la semilla tenia guardada.
Florecerá otra vez hacia la primavera el
nuevo sol,
la huida del frío es inminente,
los sueños partirán de nuevo al suelo,
el verde inundará y llenará los
ojos,
otra vez el perfume secuestrará el
aire vacío,
de nuevo seremos mas susceptibles
a cualquier anzuelo.
Un pimpollo ya asomó su frente,
la primavera ya es más que promesas y tierra,
la vida hace implosión e impresiona a un
incauto transeúnte,
la vida que llena, vive y emociona a quien
se arriesga a vivir,
y el pimpollo se establece frente al
viento al cual se aferra,
el agua cristalina va en caudaloso torrente,
las flores gritan su presencia,
las aves posan en las sombras sus alas
cansadas de tanto volar,
todos esperamos impacientes y fervientes la
vuelta de las mariposas,
la vida muestra con su puntual
retorno la perfección de su experiencia.
Los pétalos y el sol naciente,
el profundo canto de los corazones,
el calor que nos llena y envenena
volviendo a despertarnos.
La cotidianeidad que adquieren las suaves
lluvias de la primavera,
los colores que nos presentan las
nubes y matan a nuestras razones.
Nuestro mundo otra vez es diferente
aunque no la veamos, la alegría esta en flor,
por que necesitamos renacer para ver que
vuelve la vida de estación,
darnos cuenta de que se puede volver
sin mirar hacia atrás,
que debemos notar que las flores
ya están, otra vez, mirando al sol.
Últimamente no sabemos que decir,
si todo esta dicho
y mucho de lo que dicen no tiene un sentido.
Tanta información, tan poca formación,
ni sabemos si estamos o no perdidos.
Últimamente escasean los héroes,
los pocos que no se escapan los matan,
lo cotidiano y cruel ya no produce asombro.
Hay pidiendo tantas manos, ignoramos a nuestros hermanos,
nos camuflamos en esta sociedad en escombros.
Últimamente dormimos con el miedo
que vive sin miedo a nuestro lado, en la rutina, encarnado,
conversando con la incertidumbre de cada esquina.
El aliento de la guerra, la hambruna, el frío vigilar de la luna,
la soledad y esa nueva angustia matutina.
Últimamente la extraño más,
la sueño demasiado en mi anhelo renovado
de salvarnos de este mundo en decadencia.
Que se mutila a si mismo, que esta alcanzando el borde del abismo,
que nunca conjugó del todo religión, arte y ciencia.
Últimamente están mas lindas
la luna y las estrellas, y las mujeres están mas bellas,
la lluvia es mas fresca y el viento es mas fuerte.
Y venden muchas salidas, muchas tierras prometidas,
y aunque lo neguemos, últimamente, se nos acerca mas la muerte.
Ayer la
vida me regaló un cuadro,
la belleza se mostró a mi vista,
la naturaleza confirmó ser artista.
El sol se escondió tras un cerro,
aun el cielo se mostraba celeste,
el día se negaba a la noche agreste.
Pero el cerro que ocultaba al sol,
estaba oscuro, frío y apagado,
como si la luz le hubiesen robado.
Blancas y esponjosas galopaban,
tres sobrevivientes del mediodía,
que parecían beber de mi alegría.
Con las últimas se mezclaban,
el gris de un llanto que llovía,
era el acto final de un día que moría.
Y tres nubes dueñas del ocaso,
terminaban la obra dando color,
formando una imagen del mismo fulgor.
Yo solo estaba en la rivera,
luchando con todo lo que siento,
pero ayer me olvide de todo, un momento.
El
dolor de la soledad de mis huesos,
el llanto que caía de las estrellas,
la tormenta me estaba agotando,
la soledad me estaba abrumando,
el día se me moría.
La lluvia se volvió cielo,
los espíritus encarnaban al vapor,
se fragmentó el firmamento al anochecer,
me detuve cansado de tanto correr,
las aves me cantaban, las flores no me extrañaban.
Las nubes se vistieron de mil formas,
a esa altura ya había perdido mi conciencia,
y la verdad era que ya no me importaba,
y los colores del cielo me secuestraban,
ya no llovía, aún no la tenia.
Superando cualquier combinación de versos,
un arco iris sentenciaba a la belleza
a permanecer estoica en su presencia,
como si faltara otro toque de excelencia,
y yo solo miraba, y la esperaba.
TODOS LOS POEMAS SON PROPIEDAD DE EDUARDO HEILBRON